Tras una larga jornada de trabajo nada se agradece más que un masaje, sobre todo en aquello que nos soporta diariamente y que para algunos es una suerte de fetiche y para otros un medio para encontrar el balance en uno mismo: los pies. Josefina Ocampo, terapeuta de Misión del Sol Resort & Spa en Jiutepec, Morelos, aplica varias técnicas para reducir el estrés. Pero hay una que además, dice, sirve para dar una especie de “masaje” a todos los órganos del cuerpo: la reflexología. Según el Consejo Americano de Certificación de Reflexología (ARCB, por sus siglas en inglés), con sede en Florida, EUA, esta técnica se basa en la premisa de que hay zonas reflejas en los pies y las manos que corresponden a todo el cuerpo. Es decir, de acuerdo a investigaciones científicas, hay una relación neurológica entre la piel y los órganos internos. La técnica consiste en aplicar presiones específicas sobre la planta del pie o la palma de la mano, lo que causa un cambio fisiológico en el cuerpo. Así, por ejemplo, aplicar presión sobre zonas muy particulares cercanas al arco de los pies estimula órganos como el hígado y los riñones. Estrictamente, la reflexología no es un masaje sino un tratamiento. No obstante, la terapeuta de Misión del Sol advierte que al palpar la planta de los pies y observar la reacción del paciente se determina la fuerza que se aplicará y las zonas que es necesario estimular para que además de curativo resulte relajante. A pesar de que en la reflexología sólo es necesario descubrirse los pies, con movimientos suaves que estimulan los órganos y las glándulas se logra una completa relajación del cuerpo y no sólo en un área determinada, como sucede en el masaje tradicional. |