En esta edición es la mascota de la feria, un caracol, con un queso como casa, el que recibe a los visitantes de la tercera Feria Hispanolusa de Productos Ecológicos. Una cita que, después de tres años consecutivos, ya resulta obligada para los principales productores ecológicos de la provincia, la región e incluso algunas comarcas portuguesas. De hecho, en esta edición se han dado cita, más de 200 empresas, que están representadas en 110 expositores. Los materiales de bioconstrucción y las energías renovables centraron ayer el interés dentro de la Jornada de la Vivienda y las energías renovables a la que asistieron expertos, arquitectos y público en general, interesados en el nuevo Código Técnico de la Edificación. Este es el segundo año que se utiliza toda la extensión del recinto ferial Ifeza para la exposición de la mayoría de los productos que se venden en este evento. Los noveles en este terreno, que suelen asociar lo ecológico con las frutas y las verduras, tienen varios stands dedicados a su venta. Todos los productos imaginables que se den en la huerta (pimientos, tomates, lechugas, cebollas) y frutas (naranjas, manzanas, peras, chirimoyas, aguacates e incluso, exóticas como el mango) se pueden contemplar en la feria. Y si a veces el tamaño y el aspecto no convencen, los productores recomiendan probarlos para que «el cliente se convenza con el sabor». Los visitantes se extrañan también con los puestos de fertilizantes, fortificantes, insecticidas y fungicidas. Productos de los que normalmente huyen las plantaciones ecológicas. Pero el responsable del deparamento técnico de Econatur, Carlos Bayón, explica que estos fertilizantes son «naturales, están elaborados sin síntesis químicas, a partir de productos biodegradables como restos de plantas. No tienen ningún tipo de residuos». |
Bayón afirma que uno de los principales problemas a la hora de usar insecticidas es el hecho de tener que esperar el llamado "tiempo de seguridad" porque «si comes esos productos con el insecticida puedes intoxicarte». Sin embargo, con los ecológicos, «no existe ese problema, los puedes comer cuando te apetezca sin riesgo a intoxicarte». Este tipo de productos se usa de forma más «preventiva», pero «también luchamos contra plagas y hemos tenido éxito en el noventa y cinco por ciento de los casos a los que nos hemos enfrentado». Otro de los puestos que suelen llamar la atención son los de ropa y calzado. En este último se utiliza piel de curtición vegetal y está recomendado para personas alérgicas al cromo o cualquier metal pesado o para aquellos que sufran de fuerte olor y sudoración, ya que «la curtición vegetal transpira un cincuenta por ciento más». También en el sector bebidas se presentaron varias bodegas que están elaborando ya vino ecológico con uva cultivada sin fertilizantes sintéticos y, como novedad, Tomás Gómez Artigas, director gerente de Naturterrae (La Rioja) tenía previsto presentar en la feria whisky escocés y coñac y champang franceses, pero «por un programa en el transporte no han llegado a tiempo». De todas formas, Gómez asegura que este tipo de productos ya están en España. La diferencia fundamental, sobre todo en el whisky, es que «está realizado con cebada ecológica y tiene un sabor diferente, menos fuerte en boca, más suave y es una bebida más aromática». Y según Tomás Gómez tiene que estar bueno porque «lo recomienda hasta el mismísimo príncipe Carlos». |